Pasa el tiempo y lo contemplo desde la ventana de la terraza de mi cuarto. Que raro sabe el aire en tierra, tan lejos del aire. Escucho los coches, escucho la gente, escucho el silencio. Me he perdido algo. No me termino de hallar, faltan demasiadas cosas de mi mismo en este sitio. Regalos, coche, citas, familias, discusiones, compromisos, carreras. Gente que no viste de uniforme, gente que se permite ser debil, gente que no tiene palabra. Hay algo en la tierra que me envenena y me hace preguntarme porqué estoy aquí y añorar la limpida claridad del cielo punteado de estrellas y la sana paliza de los horarios. Se reparte el primer turno de la comida. Entra la tercera guardia de mar. Comienzan limpiezas y mantenimientos. Todo organizado y a salto de mata.
No soy el unico al que le pasa. Lejos de la despiadada crueldad del mar, mucha gente se encuentra olvidando que lleva un uniforme y todo lo que eso conlleva. Hay algunos que llevan uniforme incluso en chandal, y otros que por mucha ropa que lleven siempre seguirán siendo cascarón de huevo. Gente indigna de compartir espacio y no hablemos ya trabajo con gente que nació sabiendo cosas que ellos no aprenderán en toda la vida. Gente que le da un sentido aún más amplio a la palabra escoria.
El problema es cuando se trasgueden las fronteras y la mierda te sube por encima de las rodillas. Entonces, dependiendo de tu carácter, echas pestes en arameo y reniegas de todo, cagandote en Dios, o te encoges de hombros y lo soportas con estoicismo. La gente del mar somos sufrida, pero orgullosa. Y hay cosas y situaciones que son demasiado para vivirlas en silencio.
¿ Qué es lo que le da sentido a tu vida ? ¿ Qué te calienta cuando llueve, y hace frio, y te duelen las manos pero las levantas para izar la bandera ? ¿ El patriotismo ? ¿ El valor ? ¿ La fé ?
Te lo da el orgullo. La certeza de que perteneces a un mundo donde la lucha tiene sentido. De que el jefe de tu jefe, que se fue a otro barco pero siempre llevarás en el corazón, es alguien que merece que se pongan firme ante él para saludarlo. Porque tratandolo como se merece lo honras a él y te honras a ti mismo, así como ennobleces el uniforme que los dos compartís. Y si eso se pierde, entonces ya se puede hundir el mundo y que le vayan dando por culo muy mucho. Yo no me he dejado la muñeca trabajando para que ahora se pierda lo unico que tiene sentido en esta perra vida militar.
Mendez Nuñez, situado entre obedecer las ordenes y sucumbir al enemigo o desobedecerlas y volver avergonzado a España, dijo que prefería " honra sin barcos que barcos sin honra ". Quiera Dios que siempre queden hombres que lleven la cabeza tan alta como para decir eso sin que se les caiga la cara de vergüenza.
Un saludo. Es bueno volver a casa.
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