Descuelgas el teléfono y nadie contesta los tonos. Ya es la tercera vez que marcas el numero y miras a tu interior, para no mirar al exterior. La primera vez te temblaban las manos, ansioso, nostalgico. ¿ Qué te traerá esta vez la llamada ? ¿ Alegria, tristeza, melancolia, silencio ? Frunciste el entrecejo y miraste a tu alrededor. Estabas solo al final del muelle, precisamente por eso habías elegido la cabina. No demasiado lejos, el barco perfilaba su sombra ominosa y la piedra del muelle ardía incandescente por el sol de media tarde. Bendito calor, como habías sudado al hacer la maniobra. Pero ahora estaba todo gloriosamente acabado, te habías lavado las manos y la cara ( como si fueras a algún sitio, piensas con un gesto hosco, extraño ) y tras cambiarte te dirigiste a esta cabina.
La segunda llamada la hiciste un poco más inquieto. ¿ Te habrás confundido con los numeros ? Marcas despacito, evitando errores. Le dijiste que la ibas a llamar a esta hora. ¿ Habrá pasado algo ? ¿ Habrá tenido algún problema ? Sientes algo que te roe las entrañas. No es el miedo egoista e insolidario a que esté con otro. Es el miedo egoista e insolidario a que no quiera estar contigo. De repente recuerdas cosas que prefieres no recordar y te preguntas, mirandote las manos aún asperas del trabajo, porqué demonios no te habrás dejado el alma en el barco en vez de llevarla a tierra.
Suspiras. Tu ultima llamada es un intento baladí, esperanzado pero inutil, como esos equipos que se lanzan a por una remontada que saben imposible pero no pueden dejar de intentar, por vergüenza, por orgullo. Llamas y, tal y como te temías, nadie contesta a tus tonos.
¿ Y ahora qué ? Sales de la cabina y miras a tu alrededor, entornando los ojos sensibles a la poderosisima luz. De repente, lamentas ser como eres. Lamentas no poder coger un cigarro y, mientras fumas, renegar en arameo. También lamentas no poder hacer lo que ese compañero tuyo, irte a un bar y beber hasta quedar hecho polvo. ¿ Quién te mandaría a ti meterte en estas cosas ?
Entonces recuerdas a otra compañera tuya. ¿ Qué hizo ella en esa situación ? Largar todo y seguir adelante. Pero es demasiado pronto. Hace falta confianza. ¿ Confianza en ella o confianza en ti ? Pongamos más bien que hace falta algo de lo segundo. Así que te encoges de hombros, levantas la vista y miras directamente al sol. Te duele, pero así consigues que unas lagrimas que ansias te liberen corran por tus mejillas. Y aún encogido de hombros, preguntandote para que demonios sirven los teléfonos que tanto dan esperanza como quitan, te diriges afuera del muelle a andar y andar hasta perderte. Sabiendo que por muy lejos que vayas, nunca podrás librarte de ti mismo.
domingo, 28 de junio de 2009
lunes, 22 de junio de 2009
Un aullido a la luna
Creo que todos lo hemos hecho tarde o temprano. Observamos al perro salir al patio, o asomarse a la oscuridad y aullar. Profundo, intenso, tierno, conmovedor. Algo que surge de su interior y retumba. El ser humano no hace sonidos parecidos. Necesitamos un grupo para sentir que nos estremezcan así, que nos sacudan. Hace un rato recordé un aplauso que escuché hace un año y pico que aún hace que se me salten las lagrimas un poco y se me quede una cara un poco rara.
Recuerdos. ¿ Es eso a lo que aulla el perro ? ¿ Un recuerdo ? No lo sé. Yo cuando veo a un animal expresarse de forma tan conmovedora creo que no tiene más motivo para hacerlo que el motivo de existir. Igual que un delfin retoza junto a un barco porque está en su naturaleza, un perro aulla a la luna porque siente que debe hacerlo. ¿ Para que más ? La vida se nutre a si misma, se canibaliza y se vuelve historia o arqueologia. Y entonces un buen día te levantas y te das cuenta de que nada tiene sentido, o que quizás todo lo tiene. Y que esos sueños que pegan a la puerta de tu consciencia son los que siempre tuviste, pero que nunca hasta ahora te has atrevido a ponerles caras. Y quizás no deberías hacerlo, porque ponerle caras es como decir un deseo en voz alta: el deseo se corrompe y nunca sale. ¿ Supersticioso ? Tengo familia gallega. No necesito decir más.
Creo que tengo ganas de aullar. Mañana es San Juan. ¿ Habrá magia en el aire ? No lo sé. Solo sé que es la primera vez que va a salir mi barco desde que estoy a bordo sin mi, y me siento huerfano y nostalgico. Y sé por lo que lo hago y sé que debo y... pero creo que mañana, cuando todo acabe, iré al mar y lanzaré mi aullido a ese mundo infinito que tanto me atrae. Por ellos y por mi. Porque soy lo que soy y hago lo que hago.
Recuerdos. ¿ Es eso a lo que aulla el perro ? ¿ Un recuerdo ? No lo sé. Yo cuando veo a un animal expresarse de forma tan conmovedora creo que no tiene más motivo para hacerlo que el motivo de existir. Igual que un delfin retoza junto a un barco porque está en su naturaleza, un perro aulla a la luna porque siente que debe hacerlo. ¿ Para que más ? La vida se nutre a si misma, se canibaliza y se vuelve historia o arqueologia. Y entonces un buen día te levantas y te das cuenta de que nada tiene sentido, o que quizás todo lo tiene. Y que esos sueños que pegan a la puerta de tu consciencia son los que siempre tuviste, pero que nunca hasta ahora te has atrevido a ponerles caras. Y quizás no deberías hacerlo, porque ponerle caras es como decir un deseo en voz alta: el deseo se corrompe y nunca sale. ¿ Supersticioso ? Tengo familia gallega. No necesito decir más.
Creo que tengo ganas de aullar. Mañana es San Juan. ¿ Habrá magia en el aire ? No lo sé. Solo sé que es la primera vez que va a salir mi barco desde que estoy a bordo sin mi, y me siento huerfano y nostalgico. Y sé por lo que lo hago y sé que debo y... pero creo que mañana, cuando todo acabe, iré al mar y lanzaré mi aullido a ese mundo infinito que tanto me atrae. Por ellos y por mi. Porque soy lo que soy y hago lo que hago.
viernes, 5 de junio de 2009
Una cuna para un marinero
Cuentame, oscura compañera, porqué la noche no es mi amiga. Cuentame porqué me estremezco y ruedo por la cama, porqué mi lengua se seca, porqué mi garganta se aprisiona y mis brazos extrañan tu cuerpo. Cuentame, amiga secreta, que calida placenta de agua y acero extraño. Porque mis noches no saben igual sin el eco de la cadena contra el costado, sin el estremecerse de las taquillas y los susurros de mis compañeros, que intentan entrar en silencio sin conseguirlo. Porque el desayuno sin caras largas y gruñidos no sabe igual, porqué el sol no brilla tanto como en el puente. Porqué el silencio me exhaspera, extrañando el constante run run de los motores que suenan por todo el barco estés donde estés.
Quiero y no quiero. Es un amor imposible, hecho de melancolia y soledad y de cariño y olvido. Quiero enterrarme en tus profundidades y llegar a puerto para comprar cosas y despejarme, quiero vivir entre las insondables profundidades y el vacío de los puertos. Quiero subir al puente alto en puerto y chatear hasta no poder más, y bajar a la cubierta y charlar con los amigos que están pescando. Y luego quiero irme a la cama, a ese utero oscuro y profundo al final del sollado de seis, donde el Buda dirá alguna tontería y todos nos reiremos, donde las confidencias surgen con la mayor naturalidad y te sientes en tu casa.
Quiero dormir en mi cunita. Y cuando salga de ella, quiero que tu me abraces.
Quiero y no quiero. Es un amor imposible, hecho de melancolia y soledad y de cariño y olvido. Quiero enterrarme en tus profundidades y llegar a puerto para comprar cosas y despejarme, quiero vivir entre las insondables profundidades y el vacío de los puertos. Quiero subir al puente alto en puerto y chatear hasta no poder más, y bajar a la cubierta y charlar con los amigos que están pescando. Y luego quiero irme a la cama, a ese utero oscuro y profundo al final del sollado de seis, donde el Buda dirá alguna tontería y todos nos reiremos, donde las confidencias surgen con la mayor naturalidad y te sientes en tu casa.
Quiero dormir en mi cunita. Y cuando salga de ella, quiero que tu me abraces.
Arf arf
A las buenas tardes. Esta es la primera entrada de un blog del cual el Sr Juan es culpable y responsable último. Así que si quieren matar a alguien, vayan a por él.
Yo también te quiero, Juan.
Respecto al tema del blog, este es un espacio más " oficial " donde publicaré algunas de las barrabasadas que pongo por hotmail de cuando en cuando. El tema y el titulo no son elecciones casuales: Prosi es mi mote en la Armada y por el que todo Dios me conoce allí, mientras que " perro de mar " es un perverso juego de palabras. Yo soy demasiado domestico y apalancado para ser un lobo de mar, arrr, a la vez que soy un bicho de manada y muy entregado a mis amigos. Y no dejo de ser español, triste heredero de la expresión " que buen siervo fuera, si buen rey tuviera ".
Justo como un perro. Que si tiene quién se preocupe por él, es la criatura más fiel, esforzada y digna del mundo. Un animal que cuida del rebaño, que protege el hogar, que siempre guarda un lametón para el amo querido que es como un Dios para él cuando vuelve a casa. Y que cuando no puede más, resignado, encoge las orejas y se va a su rincón para no molestar.
Así que señores, sean bienvenidos a esta mi particular cueva de ladridos. Y que Dios os coja confesados. Un saludito
Sr Ale ( Prosi )
Yo también te quiero, Juan.
Respecto al tema del blog, este es un espacio más " oficial " donde publicaré algunas de las barrabasadas que pongo por hotmail de cuando en cuando. El tema y el titulo no son elecciones casuales: Prosi es mi mote en la Armada y por el que todo Dios me conoce allí, mientras que " perro de mar " es un perverso juego de palabras. Yo soy demasiado domestico y apalancado para ser un lobo de mar, arrr, a la vez que soy un bicho de manada y muy entregado a mis amigos. Y no dejo de ser español, triste heredero de la expresión " que buen siervo fuera, si buen rey tuviera ".
Justo como un perro. Que si tiene quién se preocupe por él, es la criatura más fiel, esforzada y digna del mundo. Un animal que cuida del rebaño, que protege el hogar, que siempre guarda un lametón para el amo querido que es como un Dios para él cuando vuelve a casa. Y que cuando no puede más, resignado, encoge las orejas y se va a su rincón para no molestar.
Así que señores, sean bienvenidos a esta mi particular cueva de ladridos. Y que Dios os coja confesados. Un saludito
Sr Ale ( Prosi )
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