martes, 31 de julio de 2012
Y se arria la bandera
Aunque sabes que no es un adios, sino solo un hasta luego. Hay formaciones, limpiezas, ordenes, discursos. Hay mucho ruido y pocas palabras, hay muchos gestos y ningun sentido. Hay una sensación inquietante de vacio ante el salto a lo desconocido que llega.
Y sin embargo te quedas con los buenos momentos. Con la gente que ha supuesto una diferencia y a la que volverás a ver dentro de un mes, pero quieres volver a ver incluso antes. Con esos esfuerzos que has hecho, que te han roto por dentro y por fuera, y que sin embargo no te importaría volver a hacer. Si. Eres un bicho de periodos.
¿ Y qué queda ahora ? Ese gran abismo que es tu vida personal, esa busqueda continua, esa incertidumbre. Vivimos entre la seguridad y la libertad. Pero ahora no quiero pensar en nada. No quiero vivir. Acabo de soltarlo todo y solo quiero llenar mis pulmones de aire, de ese aire agridulce y aspero. ¿ A qué sabe ? Sabe a noches en velas, a conversaciones con desconocidos, a soledad y tristeza, pero también sabe a risas, a conocimiento, a inquietudes. Sabe a vivir, más allá de la misión, más allá de las obligaciones y de las necesidades. Sabe a vivir por el placer de vivir, sin preguntarse nada.
Gracías. Gracías por todo.
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