jueves, 5 de julio de 2012
Amores de cubierta
Llueve y la niebla no te deja ver lejos. Quizás como siempre. Y afuera hace frío y miras a tu alrededor buscando donde cobijarte. El suelo está humedo porque no ha dado tiempo a secarse las botas al entrar y el café quema en las manos del compañero, que las aprieta contra la taza para recuperar algo de vida. Sientes el picor de la barba en la cara y las manos entumecidas, saladas, te pican pidiendo... ¿ qué ?
Y de repente ahí está. A tu lado. Unos ojos cálidos, una sonrisa. ¿ Qué más quieres ? Sin darte cuenta tus pies siguen a tus ojos y tus manos siguen a tus pies. Y estáis donde no debéis, haciendo lo que no debéis. ¿ Y a quién le importa ? Mañana la misma ola que te empapó puede arrastrarte fuera y nada de lo que dijeras, pensaras o sintieras te impedirá ser comida para peces. Así que disfruta del calor donde puedas encontrarlo, de la sonrisa donde la tengas, del abrazo cuando es generoso y sale de adentro. Disfruta lo que tengas, aunque sepas que es mentira.
Porque mañana entras en puerto. Y ahí está tu vida, tu vida de verdad. Los amigos que eliges porque puedes, la comida que haces con lo que tienes, tu familia si la hay. Y lo que pasó ahí afuera, donde ni Dios mira para el hombre, eso quedó ahí. ¿ Es una vida extraña ? ¿ Es una vida dura ? Termina siendo la unica vida que conoces y cuando estás seis meses lejos de tu familia no puedes evitar pensar de la misma manera. Encontrar amistad donde puedes para evitar ese frio que te entra en las manos y no te suelta, que hace que por las noches te asomes a la ventana preguntandote... ¿ qué hay ahí fuera que realmente merezca la pena ?
Esto. Tu mereces la pena.
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